Informe Mensual de Mercados – Marzo 2026
La atención de los mercados se vio totalmente monopolizada por la evolución del conflicto en Irán. Estados Unidos e Israel iniciaron un ataque militar conjunto sobre suelo iraní, lo que repercutió en represalias por parte del régimen de Teherán, principalmente dirigidas hacia los países vecinos.
El precio del petróleo subió con fuerza de forma continuada. La referencia Brent finalizó el mes cotizando en los 118,35$ por barril, lo que implica un aumento del +63,29% en el mes y supone casi doblar los 60,85$ con los que comenzaba el ejercicio. Hay que remontarse a mediados de 2022 para encontrar niveles similares en la cotización del petróleo.
Aunque Irán represente únicamente el 5% de la producción mundial de crudo, su situación geográfica es clave para entender el repunte en el precio de la commodity. Irán se encuentra situado en la orilla norte del estrecho de Ormuz, por el que diariamente pasa el 20% de todo el petróleo consumido a nivel mundial. Con una anchura inferior a los 33 km en su punto más estrecho, Irán cuenta con la posibilidad de dificultar o incluso cerrar el tránsito marítimo de petroleros. El estrecho se encuentra cerrado de facto, ya que las aseguradoras no cubren eventos bélicos como el actual e Irán ha atacado algunos barcos en la zona.
El mercado teme que una duración prolongada del conflicto derive en un aumento de la inflación con la consecuente subida de tipos de interés. Se estima que por cada 10$ que suba el barril de crudo, la inflación general se puede ver afectada en un +0,20%. No obstante, es necesario que las alzas en el precio del petróleo se mantengan durante 2 o 3 meses para que los efectos en la inflación sean duraderos.
Tanto bolsas como bonos experimentaron descensos, siendo proporcionalmente mayores en el caso de la deuda. Las curvas se desplazaron de forma brusca hacia arriba, especialmente los tramos cortos. La referencia alemana a 2 años cerró marzo con una rentabilidad del 2,61%, muy por encima del 1,99% donde finalizó el mes previo. A comienzo de ejercicio, el mercado descontaba un BCE completamente estable; a raíz de lo sucedido se han pasado a descontar hasta 3 subidas de tipos en 2026. De confirmarse, el nivel de referencia para el conjunto de la eurozona pasaría del 2,0% actual al 2,75% a cierre de ejercicio.
En Estados Unidos, el consenso del mercado esperaba 2 recortes de tipos para 2026. El conflicto en Irán ha eliminado esas expectativas de recortes y no se esperan movimientos por parte de la Fed este año. La curva estadounidense experimentó repuntes de TIR más paralelos que su homóloga europea. La referencia USA a 10 años finaliza el primer trimestre con una rentabilidad del 4,32%, nivel superior al 4,17% donde empezó el año y muy por encima del 3,94% donde acabó febrero.
Las principales bolsas mundiales experimentaron caídas significativas. Durante la primera mitad del mes, destacó la fortaleza de Wall Street, que apenas se resintió; sin embargo, en la segunda mitad de marzo, ante el temor de una duración prolongada del conflicto, las caídas se aceleraron. Con esto, el S&P-500 cedió un -5,09% mensual, lo que sitúa la rentabilidad acumulada para 2026 en el -4,63%. Por su parte, el Eurostoxx-50 cayó un -9,26% en marzo, llevando así la rentabilidad acumulada en el primer trimestre al -3,83%.
El cambio de opinión sobre la política monetaria de la Fed junto con el aumento en el precio del crudo repercutió en ascensos para la divisa norteamericana. La relación de cambio entre el EUR y el USD llegó a cotizar por debajo de los 1,15 EUR/USD. El dólar repuntó un +2,24% en marzo y finaliza el trimestre con una rentabilidad acumulada del +1,67% respecto al EUR.
Aunque la incertidumbre sobre la duración del conflicto es el principal generador de volatilidad, las elecciones estadounidenses a celebrar en noviembre del presente año deberían propiciar una resolución rápida. Los niveles de valoración de Trump son bajos; el coste de la gasolina en Estados Unidos ha aumentado verticalmente y el ciudadano norteamericano no aprueba el envío de militares a la región. Se descuenta que actualmente Trump perdería el control de Congreso y Senado, lo que parece obligarle a tomar medidas urgentes. Adicionalmente, el descartar recortes de tipos por parte de la Fed y las bolsas en terreno negativo tampoco auguran un buen resultado electoral para los republicanos.
En relación con lo anterior, Trump intentó revertir la situación el 23 de marzo al anunciar que se habían iniciado negociaciones con Irán y que estas avanzaban de forma positiva. Se estableció un alto el fuego temporal que posteriormente se prorrogó hasta el 6 de abril, fecha que coincide con la llegada de nuevas tropas estadounidenses a la zona. En la última jornada de marzo, Trump reconoció que los objetivos militares estaban prácticamente alcanzados y que no descartaba retirar las tropas en las próximas semanas, independientemente de si se alcanza o no el acuerdo con Irán.
Otros aspectos importantes sucedidos en marzo fueron las reuniones de Fed y BCE, en las que ambas instituciones mantuvieron los tipos sin cambios. No obstante, el organismo europeo aumentó las expectativas de inflación para 2026 y reconoce que no descarta subir tipos en el caso de que se mantenga la situación actual respecto al petróleo.
La macroeconomía norteamericana sorprendió de forma negativa por partida doble. El dato de crecimiento del PIB se volvió a revisar a la baja y pasa al +0,7% desde el +1,4%, reflejando una mayor repercusión del cierre del gobierno sucedido en el último trimestre del pasado ejercicio. En segundo lugar, el dato oficial de empleo mostró una destrucción de -92.000 puestos de trabajo respecto a los +55.000 que se estimaban. Aunque ambos datos incidieron en el mercado, su efecto fue reducido.