Informe Mensual de Mercados – Junio 2026

Tras meses de negociaciones fallidas y tensiones crecientes, junio trajo consigo la materialización del acuerdo entre Estados Unidos e Irán. El miércoles 17 de junio se firmó de forma electrónica un acuerdo provisional de 14 puntos que abre un periodo de 60 días para negociaciones.

El pacto contempla el fin de las operaciones militares, la finalización del bloqueo marítimo, la retirada de sanciones y liberación de activos iraníes congelados, el compromiso de Irán de renunciar al armamento nuclear y un plan de reconstrucción de 300.000 millones.

La repercusión en la cotización del petróleo fue directa, encadenando tres semanas consecutivas de descensos. El barril Brent cerró junio en los 72,11$, recuperando así completamente los niveles previos al inicio de la guerra a finales de febrero. Desde los máximos de mayo por encima de los 126$, el crudo ha corregido cerca de un 43%.

Junio fue también un mes relevante en cuanto a política monetaria. El BCE subió los tipos 25 puntos básicos hasta el 2,25% con un mensaje equilibrado, condicionando futuras subidas a una posible inflación de segunda ronda.

En Estados Unidos, la Fed mantuvo los tipos en el 3,75% en la primera reunión de Kevin Warsh como presidente. Su tono fue más duro de lo previsto, destacando su compromiso con el objetivo de inflación del 2,0%. Gran parte de los miembros de la Fed se posicionaron a favor de subir los tipos en 2026, mientras que únicamente uno de ellos se mostró favorable a recortarlos. Esto supone un cambio importante respecto al comienzo del ejercicio y meses previos.

El dato oficial de empleo en Estados Unidos alcanzó los +172.000 nuevos puestos, prácticamente el doble de lo esperado. El buen momento que atraviesa la macroeconomía estadounidense refuerza la expectativa de una política monetaria restrictiva, lo que llevó al bono estadounidense a 10 años a superar una rentabilidad del 4,50% y al de 30 años a situarse cerca del 5%.

Sin embargo, en la segunda mitad del mes cambió completamente el tono: la caída del petróleo redujo la presión inflacionista y permitió a los bonos recuperar posiciones. El bono estadounidense a 10 años cerró junio con rendimientos cercanos al 4,37%, niveles inferiores al cierre de mayo.

Siguiendo con la macroeconomía estadounidense, los datos relacionados con el nivel de precios continuaron repuntando. El IPC general aumentó un +4,20% interanual, explicándose la totalidad del incremento respecto al cierre de febrero por el mayor coste energético.

El crecimiento del PIB del primer trimestre se revisó al alza hasta el +2,1% desde el +1,6% anterior. Esto refleja que el conflicto en Irán se ha limitado a un efecto inflacionista en Estados Unidos, sin que el crecimiento económico se haya visto afectado.

Las curvas europeas experimentaron una mejora más pronunciada, especialmente en los tramos medios y largos. Los bonos con vencimientos superiores a 10 años cotizan ya con rentabilidades por debajo de los niveles de inicio de año.

Las perspectivas de nuevas subidas de tipos por parte del BCE se han reducido considerablemente, alejándose de los tres ascensos que llegaron a descontarse en algunos momentos de mayo. La notable caída del precio del petróleo y el discurso acomodaticio de Lagarde fueron los principales factores explicativos.

El tipo de cambio EUR/USD cayó hasta los 1,1325, su nivel más bajo desde febrero de 2025. La fortaleza económica estadounidense, junto con una Fed más propensa a subir tipos, fueron los principales catalizadores alcistas para el dólar.

En cuanto a la renta variable, los índices experimentaron comportamientos dispares. Mientras que las bolsas europeas repuntaron claramente con ascensos superiores al 4,50% gracias a la relajación de las tensiones en Irán y a un petróleo más barato, los índices estadounidenses se vieron penalizados por las ventas experimentadas en las 7 Magníficas y las crecientes dudas sobre la valoración de algunos sectores tecnológicos, como el de los semiconductores.

Tras continuar la tendencia alcista de meses anteriores, el S&P-500 alcanzó nuevos máximos históricos en las primeras sesiones de junio, llegando a tocar los 7.620 puntos. Posteriormente, se produjeron correcciones y un aumento de la volatilidad, siendo esta la dinámica general del mes.

El principal índice estadounidense cerró a las puertas de los 7.500 puntos, lejos de los mínimos de junio, y registró una caída mensual del -1,06%.

Como hecho destacado, SpaceX debutó en bolsa alcanzando una valoración superior a los 2 billones de dólares y emitió deuda por 25.000 millones, con una demanda que triplicó la oferta.